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Historia de Chiloé

Institución
Museo Regional de Ancud
Autores
Pedro J. Barrientos
Resumen en español

Desde su publicación, la obra de Pedro J. Barrientos se constituye como referente obligado de todo quien desee investigar sobre el archipiélago, desde historiadores como Rodolfo Urbina hasta botánicos como Carolina Villagrán Moraga; no existiendo una publicación tan completa (en relación a los temas y años que abarca) como la del autor; y evidenciando elocuentemente, además, el contexto de enunciación de la obra, las décadas del '30 y '40 del siglo XX chilote.

El libro Historia de Chiloé fue publicado por primera vez el año 1932 (Ancud: Imprenta La Provincia), para luego ser reeditado en 1949 (Ancud: Imprenta La Cruz del Sur) en una versión más acabada. El libro que aquí presentamos es la reedición de la publicación de 1949, y el resultado del trabajo de Jannette González P. (Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica, Universidad de Chile), Jaime Barrientos E. (nieto de Pedro J. Barrientos y conocedor de su obra), Víctor Hugo Bahamonde B. (Licenciado en Historia, Universidad de Valparaíso), y Marco Vargas P. (Diseñador gráfico, Universidad Arcis).

En cuanto a las modificaciones realizadas a la 2° edición, se actualizó la ortografía literal y acentual de su texto (a excepción de las citas) debido, principalmente, a que era muy difícil saber si estábamos ante una grafía caída en desuso, una falta de autor o una errata (probablemente por equivocaciones del componedor de la imprenta). Además, y gracias a la comparación realizada entre la 1° y la 2° edición por parte de Jaime Barrientos, se pudieron corregir omisiones de notas al pie de página, frases incompletas y repetidas. Por otra parte, se corrigió la numeración de los capítulos - dado que no eran correlativos- y se modificó el índice, ya que el temario que precedía cada capítulo era mucho más completo que el presentado en aquel; y se agregó una fotografía del autor, sus datos biográficos, su bibliografía y la recepción de la 2ª edición del libro.
Historia de Chiloé
Palabras claves
Historia de Chiloé
Fecha de publicación
02/03/2013
Editores
Museo Regional de Ancud
Idioma
Español

Índice

  • Presentación
  • Nota sobre esta edición
  • Historia de Chiloé
  • Prólogo
  • Capítulos I al XXV
  • Datos biográficos de Pedro J. Barrientos
  • Bibliografía del autor
  • Recepción de la segunda edición de Historia de Chiloé

Fragmento

"Desde larga data, la provincia de Chiloé ha venido soportando postergaciones y olvidos de todo género. En poder del Perú, los virreyes la ambicionaron por sus condiciones estratégicas; pero la explotaron comercialmente desatendiendo los servicios públicos. Incorporada a la república, no fue menos irritante el abandono.

La guerra de la independencia, dejó a Chiloé esquilmado. Los gobernantes que vinieron a regir sus destinos, con raras excepciones, traían ideas peregrinas sobre el archipiélago, convencidos de que la región era de un clima insoportable y los suelos improductivos. Por eso ni el gobierno de la Moneda, ni el congreso, ni los intendentes mismos quisieron interesarse poco ni mucho en favor de estas islas. Por eso las industrias de la madera y tejidos, en otro tiempo tan prósperas, soportaron las consecuencias de esa imprevisora política. Por eso también el territorio de Magallanes, víctima de la negligencia dejósele expuesto a la ambición de naciones extranjeras.

La exportación de maderas en grande escala movió, desde los tiempos lejanos de la colonia, capitales considerables. Las islas, la cordillera y Guaitecas proveyeron a los pueblos del norte y del Perú con millares de piezas al año. El puerto de Ancud sirvió de centro en donde las naves de alto bordo efectuaban el carguío con un considerable número de obreros. En Balcacura, Nal, Punta Arenas se hallaban los grandes depósitos que se iban acumulando a medida que las embarcaciones menores hacían el acarreo desde los astilleros. Veinte, treinta, cuarenta, cincuenta buques a la carga veíanse fondeados constantemente en la rada y golfete de Quetalmahue, aparte de las naves balleneras de diversas nacionalidades. Pero se abrió la frontera araucana; penetró el ferrocarril hasta Temuco y Osorno para alcanzar luego a Puerto Montt, y Ancud comenzó a decaer, sin que el gobierno parara mientes en ello."